Comentarios, Reflexiones

El Conflicto entre la Democracia y la Justicia

¿Se ajusta la democracia a la exigencia de la Justicia?

Creo que no. La democracia, como forma de gobierno no es justa. Y cuando hablamos de la Justicia, nos referimos a la Justicia divina, porque esa es la única Justicia real y verdadera que existe.

Lo que hoy tenemos en la sociedad es una justicia “relativa”, lo que es justo para ti, quizás no es justo para mí, y viceversa. Piensa en la Justicia como un término absoluto, una Justicia que es igual para todos, porque no creemos en la relatividad.

La llamada democracia se hunde en todo el mundo porque no funciona. El mundo busca paz y seguridad, pero eso nunca vendrá si antes no se establece la Justicia. ¿Por qué no tenemos paz en el mundo? Porque no hay Justicia. Para que haya paz, debe haber justicia, y la Justicia proviene de Dios. No es un invento de los seres humanos.

El ejemplo perfecto de esta realidad lo tenemos en Mateo 27:15-26:

15 Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. 16 Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. 17 Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? 18 Porque sabía que por envidia le habían entregado. 19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. 20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto. 21 Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. 22 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! 23 Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! 24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. 26 Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.”

Aquí vemos con cristalina claridad cómo funciona la democracia. La palabra Democracia deriva de dos palabras griegas, “demos” (pueblo) “cracia” (poder). Es decir el poder del pueblo, eso es la democracia. Y como forma de gobierno no se ajusta a la Justicia. No se ajusta a la exigencia de la Justicia verdadera.

Pilato se comportó como un buen líder demócrata y condenó al Justo. De hecho, con la democracia, Pilato condenó al Justo y condenó la Justicia. Si leemos con detenimiento el pasaje bíblico, observaremos que Jesús, el hombre más Justo, más Santo, y más Bueno que jamás ha existido en la tierra fue condenado a morir sin siquiera tener un juicio. Por causa del poder de la opinión pública, ellos lo asesinaron, y lo hicieron democráticamente.

Vemos claramente la hipocresía del gobernador romano, y los líderes políticos de hoy funcionan de la misma manera. Pilato sabía que entregaban a Jesús por envidia, sabía que era justo e inocente, y su propia mujer se lo advirtió. Pero los líderes religiosos manipulaban a la multitud y asesinaron al que era y es la Justicia Personificada.

La democracia no funciona si queremos Justicia. El gobierno puede ser totalmente democrático y al mismo tiempo ser totalmente injusto. El mundo cree que si el gobierno es democrático, debe ser justo; y eso ocurre porque estamos acostumbrados a escuchar la palabra “democracia” como un sustituto de la palabra “justicia” pero no lo es.

Pilato era el gobernador y prefecto de la provincia romana de Judea entre los años 26 y 36, y democráticamente condenó a Jesús a la muerte. Por supuesto que esto sucedió para que se cumpliera la profecía, pero podemos ver que la democracia no cumple la exigencia de la Justicia. La democracia no es justa y podemos verlo en la actualidad en todos los países que se rigen por ese modelo político.

Es realmente triste cuando la gente y los medios de comunicación masivos hablan continuamente de los “valores de la democracia”, y surge la pregunta: ¿Qué valores tiene la democracia? En verdad carece de valores, porque los verdaderos valores humanos provienen de la Justicia de Dios, de Su Palabra en la Sagrada Escritura, y pertenecen al cristianismo clásico, bíblico y original.

Los valores humanos no provienen de la falsedad política ni religiosa que nos rodea. Las religiones establecidas de manera jerárquica como la católica romana, y muchas instituciones protestantes utilizan el nombre de Jesucristo y la Biblia para sus propios fines farisaicos y egoístas, pero ellos y la sociedad entera han sustituido la Palabra de Dios por la palabra de hombres y aunque se creen sabios, son en realidad necios en sus razonamientos.

Y es que no existe Justicia fuera de Dios, porque la Justicia no es propiedad de algunos seres humanos ni de los gobernantes de este mundo, la verdadera Justicia es divina y Jesús nos la declaró con cristalina claridad en el Evangelio.

La democracia habla del “poder del pueblo”, y eso suena bien, pero el poder del pueblo está en manos de unos pocos que lo saben manipular y engañar. Las multitudes son como borregos en manos de sus pastores, líderes y políticos asalariados. Lo hicieron con Jesús, y lo siguen haciendo continuamente a través de la tv y los medios informativos, lo cual es totalmente injusto.

Esos políticos, con su “democracia” están llevando a la sociedad al caos, la corrupción, y la destrucción. Leyes como la del aborto y otras perversiones que destruyen la familia como el núcleo y la base de la sociedad. De hecho, hoy se cumple la profecía cuando la sociedad llama bueno a lo malo, y llama malo a lo bueno.

La democracia no funciona y la única solución para el ser humano es Jesucristo. La verdadera Justicia proviene de Dios mientras que la democracia proviene de la naturaleza carnal, malvada y egoísta del hombre. La democracia es pura hipocresía.

Cuando la multitud quiere algo, no significa que sea justo. La historia nos demuestra que la mayoría está equivocada y es fácilmente manipulada por sus líderes. El pueblo necesita gobernantes que actúen en verdad y con justicia, pero la democracia hace que los gobernantes se limiten a obedecer las órdenes de las élites que gobiernan al mundo desde la sombra y a satisfacer los deseos del pueblo, por lo cual, la justicia brilla por su ausencia.

De hecho, el ser humano es incapaz de gobernarse a sí mismo si Dios no vive en él. No estamos hechos para auto-gobernarnos, por muy inteligentes que algunos crean ser. Debemos ser gobernados con principios y valores que vienen de lo alto, de nuestro Hacedor.

El ser humano es por naturaleza injusto, maligno y perverso; lo lleva en su genética, nace con ello, y así está escrito. Desde la caída de Adán y Eva el ser humano está perdido porque se ha desconectado de su Creador.

Sé bien que no soy políticamente correcto, tampoco soy demócrata, ni tampoco quiero serlo. Yo quiero ser justo y quiero la Justicia verdadera que proviene de lo alto. La falsedad de la democracia tiene los días contados, y va a llevar al mundo al colapso.

Los que viven en la democracia ya no saben lo que es bueno y lo que es malo. No saben lo que está bien y lo que está mal; están perdidos, andan sin brújula y carecen de vara de medir. Todo es relativo para ellos, porque en la democracia no hay libertad sino libertinaje y confusión.

Y es que la libertad no es hacer lo que a cada uno le viene en gana, porque la verdadera libertad es hacer lo que debemos hacer, lo que está bien, y lo que es correcto a los ojos de Dios. Y esa sabiduría también proviene de lo alto. Lo contrario nos lleva a líderes y políticos malvados, perversos, injustos y corruptos porque no temen a Dios.

Pero el Rey de Justicia, Jesucristo mismo, viene pronto a tomar posesión de este mundo que Dios mismo creó, y que durante seis mil años ha estado usurpado por Satanás, el homicida y padre de la mentira.

Stoyan Stoyanov

Parte de su video: “El Conflicto de la Democracia con la Justicia”

(Transcrito y editado por José Torres Arjona)

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