Profundizando en las Escrituras

De Pastores y Congregaciones

LO QUE ES IGLESIA

La mayoría de las denominaciones evangélicas de hoy llaman «Iglesia» a un lugar determinado con cuatro paredes, porque ven las cosas «en la carne”. Son lugares donde la puerta esta abierta y cualquiera puede entrar, es más, muestran un interés especial por ir sumando adeptos, cuantos más mejor.

Sin embargo la Biblia es muy clara en el tema. La Iglesia es la unión de los hijos de Dios a los pies de Cristo y Su Palabra Viva. Y puesto que los hijos de Dios viven mediante la Vida divina de Cristo en lo más profundo de sus corazones, la Iglesia de Cristo es la Persona de Cristo mismo.

De hecho está escrito que Él es el Buen Pastor de Sus ovejas. Y también dice que Él es la Cabeza de Su Cuerpo, que es la Iglesia. La Biblia dice que cuando estamos congregados en Su Nombre, somos el templo viviente del Espíritu Santo. Somos Su Habitación, la morada misma del Dios Trino.

Sin embargo, el iglesianismo de hoy liderado por los «pastores» que predican, diciendo que la iglesia es un templo donde debes acudir semanalmente para escuchar lo que te tienen que decir y que si acudes un número determinado de veces, ya cuentas con disciplina espiritual.

Lucas, en el libro de los Hechos nos dice con cristalina claridad que Dios no habita en templos. Y desgraciadamente, muchos son engañados porque no leen sus Biblias, no tienen hambre ni sed de Justicia y Verdad, y para colmo de males, ni siquiera conocen a su Señor, porque carecen de revelación.

Estas personas suelen poner sus ojos en su «pastor» (singular) y creen todo el engaño que estos «profesionales de la fe» predican desde sus púlpitos.

“Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado,” 2 Pedro 2:2

PASTOR, ANCIANO Y OBISPO SON SINÓNIMOS EN EL NUEVO TESTAMENTO

Aunque la tradición en las “iglesias” de estos días nos hace entender otra cosa, los términos – pastores, ancianos y obispos – son usados como sinónimos en el Nuevo Testamento.

“Ancianos” es sinónimo de “pastores” en 1 Pedro 5:1-4. “Ruego a los ancianos que están entre vosotros… Apacentad la grey de Dios… Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” En este pasaje, “ancianos” y “pastores” no son dos grupos distintos de varones cristianos encargados de apacentar la grey de Dios sino un solo grupo identificado por dos diferentes palabras. El primero, “ancianos”, resalta la experiencia y sabiduría que deberían tener, son hombres experimentados en la vida, que conocen a fondo la condición humana, con amplio entendimiento del evangelio de Cristo, además saben de la naturaleza, misión y obra de la iglesia fundada por Él. Son cristianos maduros, conocedores y sabios. El segundo término, “pastores”, resalta su función principal, a saber, la de “apacentar y cuidar de la grey de Dios”.

“Ancianos” es sinónimo de “obispos” en Hechos 20:17-28. “Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, (Pablo) hizo llamar a los ancianos de la iglesia.” Reunido con ellos, los llama “obispos”“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre” (Versículo 28). También en Tito 1:5-7. “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad… Porque es necesario que el obispo sea irreprensible…”.

A principios del Siglo XXI estos tres términos a pesar de ser sinónimos en el Nuevo Testamento se utilizan de manera tergiversada en la gran mayoría de las congregaciones o denominaciones del cristianismo.

“Pastor” es la denominación común en las congregaciones evangélicas y pentecostales.

“Obispo” identifica a un prelado de la organización eclesiástica tipo “episcopal” de agrupaciones tales como la Católica Romana, la Episcopal, la Anglicana, y otras de más o menos la misma categoría.

“Anciano” se usa en muchas congregaciones como un título inferior al de “pastor”. También se utiliza en el mormonismo (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) cuyos enviados jóvenes ostentan el título de “Elder”, vocablo inglés que significa “anciano”, curiosa anomalía, pues estos jóvenes ciertamente no son “ancianos”, ni en edad ni en experiencia ni en sabiduría.

¡NO! AL PASTOR “SOLITARIO”

El Espíritu Santo no ha establecido la unicidad del “pastor” como único líder de la iglesia local, sino la pluralidad de “pastores” (obispos o ancianos) en cada congregación, este es el patrón divino establecido por el Espíritu Santo a través de los apóstoles.

Pablo y Bernabé constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído” (Hechos 14:23). Tengamos presente que “ancianos” es sinónimo de “pastores”.

Una pluralidad de ancianos” (pastores u obispos) figura en la organización de la iglesia en Jerusalén. “Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos…” (Hechos 15:4).

El Espíritu Santo puso “obispos”plural, o sea, “ancianos”plural, en la iglesia de Éfeso. “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos…” (Hechos 20:17, 28).

“Obispos y diáconos” integraban el liderato de la congregación en Filipos. “Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos…” (Filipenses 1:1).

El evangelista Tito debía establecer “ancianos en cada ciudad”. Pablo le instruye: “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé (Tito 1:5).

Un apóstol del Señor, lleno del Espíritu Santo, manda a un evangelista a establecer “ancianos” (pastores, obispos) en cada ciudad.

Es un precedente apostólico y un mandamiento inspirado, que proviene de la voluntad de Dios. ¿Cuál es la justificación para no organizar la iglesia local de la misma manera en el tiempo presente? El evangelista-predicador que se hace llamar “pastor”, y que no sigue este mandato, obviamente lo desestima.

“Obedeced a vuestros pastores (plural), y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas…”, exhorta el autor de la epístola a los hebreos (Hebreos 13:17), implica que cada hijo de Dios debe aceptar estar sujeto a al menos dos pastores o ancianos, la sujeción a un solo pastor es por tanto anti bíblica.

Suponiendo que hubiera un solo pastor sobre cada congregación, quizás el escritor se hubiera expresado de otra forma, por ejemplo, “Obedeced cada uno a su pastor”, singular. Pero, ya se ha comprobado ampliamente que los apóstoles y evangelistas del Siglo I, guiados por el Espíritu Santo, constituían una pluralidad de pastores (ancianos u obispos) en cada congregación.

¿CÓMO SE NOMBRAN PASTORES, OBISPOS O ANCIANOS?

Los evangelistas cualificados en colaboración con la congregación nombran a los pastores (obispos o ancianos).

Pablo y Bernabé, efectuando sus obras evangelísticas, “constituyeron ancianos en cada iglesia” (Hechos 14:23).

El apóstol Pablo dejó al evangelista Tito en la isla de Creta con la encomienda de establecer ancianos en cada ciudad. “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé…” (Tito 1:5).

El evangelista Timoteo recibe del apóstol Pablo el listado de atributos que ha de reunir el que anhelara “obispado”, obviamente porque Timoteo tenía, tal cual Tito, la responsabilidad de organizar congregaciones conforme al patrón dado por Dios. Además, sus instrucciones en 1 Timoteo 5:17-20 sobre cómo tratar a los “ancianos” resaltan el deber y la autoridad del evangelista respecto a la organización de la iglesia. “Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.”

ATRIBUTOS DE UN HOMBRE DE DIOS QUE DESEE SER PASTOR

Los atributos necesarios para ser uno de los pastores (obispo u anciano) de una congregación, según las instrucciones del Espíritu Santo (1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5-9).

  1. “Irreprensible”
  2. “Marido de una sola mujer”
  3. “Sobrio”
  4. “Prudente”
  5. “Decoroso”
  6. “Hospedador”
  7. “Apto para enseñar”
  8. “No dado al vino”
  9. “No pendenciero”
  10. “No codicioso de ganancias”
  11. “Amable”
  12. “Apacible”
  13. “No avaro”
  14. “Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)”
  15. “No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo”
  16. “También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito, y en lazo del diablo.”
  17. “Tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.”
  18. “No soberbio”
  19. “No iracundo”
  20. “Amante de lo bueno”
  21. “Justo”
  22. “Santo”
  23. “Dueño de sí mismo”
  24. “Retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada”
  25. “Que pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen”

 DEBERES DE LOS PASTORES

Estos son los deberes de los pastores (ancianos, obispos) para con la congregación que sirven, según lo determinado por Dios.

Gobernar bien“Los ancianos que gobiernan bien sean tenidos por dignos de doble honor…” (1 Timoteo 5:17).

Mirar por sí mismos y por toda la congregación“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos…” (Hechos 20:28).

Apacentar la iglesia“…para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.” Hechos 20:28.Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros…” 1 Pedro 5:2.

Velar que no entren “lobos rapaces” en la congregación, o que no se levanten entre ellos mismos “hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”“Porque yo sé”, dice Pablo a los obispos (pastores, ancianos) de la iglesia en Éfeso, que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.” Hechos 20:29-31

Velar por las almas. “Obedeced a vuestros pastores… porque ellos velan por vuestras almas” (Hebreos 13:17).

Cuidar de la iglesia, sin enseñorearse de ella o explotarla“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado…” 1 Pedro 5:2-3.

Ser ejemplo para los hermanos en Cristo que están bajo su cuidado. “…siendo ejemplos de la grey” 1 Pedro 5:3.

Exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen” Tito 1:9.

“…predicar y enseñar” 1 Timoteo 5:17.

CONGREGACIONES DE PASTORES “LLANEROS SOLITARIOS”

Son comunes las congregaciones donde no existe la organización establecida por Dios para la Iglesia, que su hijo Jesucristo edificó. Se trata de congregaciones donde gobierna un solo “pastor”, por tanto, no existe la pluralidad bíblica de “pastores” (ancianos y obispos), que el Espíritu Santo pone para que apacienten a la Iglesia (Hebreos 20:28).

Dios es fiel en su palabra, por consiguiente el Espíritu Santo obra sobre la labor de evangelistas fieles al mandato de Dios, que constituyen “ancianos en cada iglesia”, seleccionando únicamente a varones (bíblicamente no existen las pastoras: 1 Timoteo 2:12), que reúnan los veinticinco atributos que todo pastor debe tener.

De ninguna manera Dios deja la organización de su Iglesia a merced de tradiciones, decisiones humanas o gustos de aquellos que se congregan.

Es probable que el “Pastor”, singular y con P mayúscula, desconozca estas verdades bíblicas acerca de la organización de la iglesia. En tal caso, le convendría aprenderlas, y luego aplicarlas, renunciando a continuar siendo “el Pastor de la iglesia” y ayudando a formar un liderazgo compuesto de hermanos que cumplan las condiciones bíblicas.

Tomar un paso tan revolucionario solo le es posible a aquel que ama el seguir las Sagradas Escrituras de manera rigurosa. Por supuesto, que para aquel “Pastor” sentado cómodamente sobre el “trono del poder, privilegio y buenas entradas”, que no quiere ser demasiado bíblico, no será demasiado cómodo ni fácil.

“Yo soy el Pastor de la iglesia” es una expresión que jamás se hubiese escuchado en aquellas congregaciones organizadas por los apóstoles y evangelistas fieles a las instrucciones del Espíritu Santo.

“Te mandé”, escribe el apóstol Pablo a Tito, que “establecieses ancianos en cada ciudad”. No le mandó a nombrar a un solo “Pastor”, a un solo “Obispo” o a un solo “Ministro”, en cada ciudad, es decir, en cada congregación, sino a “ancianos”, plural, y dado que “ancianos” es sinónimo de “pastores”, el mandato fue que Tito nombrara a una pluralidad de pastores en cada congregación.

Tampoco a “un Pastor y un Co-pastor”, sino a por lo menos dos pastores de igual autoridad. ¿Dónde se halla en el Nuevo Testamento el oficio de “Co-pastor”, es decir, un “Pastor subordinado”? En ningún texto, ni siquiera por implicación.

“ES NECESARIO TENER UN PASTOR”. “MI PASTOR ES EL HERMANO…”.                                                    “VOY A PREGUNTAR A MI PASTOR”.

Las personas que acostumbran a expresarse así, es porque se sujetan a un solo “Pastor”, con letra mayúscula, porque un solo varón gobierna su congregación, dándose el título de “el Pastor de la iglesia”.

Ese tipo de organización de un líder solitario nunca existió en las congregaciones fundadas durante el primer Siglo por los apóstoles y evangelistas fieles a Cristo.

Sujetarse a una pluralidad de pastores (ancianos, obispos) es lo bíblico. “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos…” Hebreos 13:17.

Sujetarse a un solo “Pastor” acarrea ciertos peligros, por ejemplo:

  1. Que su potestad sobre las personas sea excesiva, aun dictatorial.
  2. Que su influencia e intervención en la vida personal de las personas sean indecorosas.
  3. Que se llegue a adular a la persona del “Pastor” por ocupar una posición de tanto poder sobre las personas, o que lo tema desmedidamente por la misma razón, temblando ante sus imposiciones.
  4. Que se llegue a idolatrar al “Pastor” por sus magnificas cualidades y lo “santo” que es.

Por otro lado, habiendo una pluralidad de pastores (obispos, ancianos) a la cabeza, se suele evitar el abuso del poder, como además, relaciones perjudiciales con la membresía y la adulación de personajes particulares.

Tengamos presente el siguiente Proverbio: “En la multitud de consejeros hay seguridad” Proverbios 11:14. Esta norma es particularmente importante para congregaciones de almas dedicadas a las obras espirituales del Reino de Dios.

En una congregación dirigida bíblicamente por una pluralidad de “pastores”, ninguno de ellos actúa independientemente de los otros, sino todos en concierto. Ninguno procede unilateralmente. Ninguno se hace “señor y dueño” de la congregación. Así, se evitan “dictaduras espirituales” del tipo “Diótrefes”Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primero lugar entre ellos, no nos recibe… parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia” 3 Juan 9-10.

TÍPICOS RASGOS DE PERSONALIDAD Y COMPORTAMIENTO DEL “PASTOR” INDEPENDIENTE

Tiende a lucir bastante carisma personal; ser enérgico, dinámico, muy confiado en sí mismo; de empuje, emprendedor, retador; de ego pretencioso. Atrae a personas de carácter menos fuerte.

Es “señor y dueño” de la congregación que logra formar, bien sea pequeña, mediana o grande. “Rey” sobre su “reino privado”. Hace y deshace a voluntad o capricho personal suyo. Violando las claras y precisas directrices del Espíritu Santo en 1 Pedro 5:1-3, cuida por fuerza de su iglesia, ejerciendo señorío sobre ella.

Resiste y rechaza la fiscalización de cualquier tercero. Administra todos los ingresos recibidos mediante diezmos, ofrendas, promociones, espectáculos o ventas. Efectivamente, opera su propio “negocio religioso”, ya sea pequeño o grande.

Suelen ser egocéntricos que convencen (someten sutilmente) a unos pocos para que les sigan en sus ministerios, ejecutando lo que ellos dictan, haciendo creer que las diferentes actividades que proponen son participativas, como debería ser en la verdadera iglesia, pero apenas constatan que algo no va de acuerdo a su pensamiento y criterio, y lo cortan sutil o directamente de cuajo.

Sus feligreses son personas pasivas que solo calientan el banco, y que domingo a domingo disfrutan de sus gloriosas predicas, siguiéndoles con admiración, sin darse cuenta que la congregación tiene la marcha espiritual puesta en neutro. Hablan como por contagio, convencidos por su fe intelectual de que Dios es amor y que hay que ser luz para otros, sin siquiera haber podido tomar una gota de leche espiritual.

También suelen ser escarnecedores, que se burlan de quienes no comparten su forma de pensar, poniéndolos en ridículo. Se caracterizan por ser generalmente superficiales y disfrutan haciendo reír a la gente que tiene comezón por oír la Palabra.

Un serio problema es que varios de estos predicadores se han convertido en comediantes. Es muy posible que no sepan que la Biblia es en esencia un asunto serio y que no hay motivos de risa. Reemplazan, sin darse cuenta o muy conscientemente, sus púlpitos por un escenario, y crean sermones llenos de humor y comedia con el fin de hacerles sentir bien a sus feligreses. Por desgracia, entre más risa y diversión se consigan más exitoso es considerado el pastor comediante.

“Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.” 2 Pedro 2:19

No se preocupan por si las personas que asisten a sus «brillantes» prédicas se convierten o no, porque no predican el Evangelio que humilla al pecador y exalta a Jesucristo, sino un mensaje emocional salpicado de Biblia pensado para la motivación, que sin duda capta la atención de la mayoría con fascinación, causando una ola de aplausos dirigida a quien no se debe exaltar.

QUIÉNES NO DEBEN SER PASTORES

Hombres jóvenes no califican para pastor, pues “pastor”, en el contexto bíblico, es sinónimo de “anciano”, y por consiguiente, se descalifican para el “obispado” (pastorado, ancianato) a los varones adultos jóvenes. “No un neófito”, apunta el Espíritu Santo, enumerando los requisitos para “obispo” (pastor, anciano), añadiendo: “…no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo” (1 Timoteo 3:6).

Un hombre soltero no debe ser “pastor”, pues entre los requisitos bíblicos se destacan los siguientes: que sea “marido de una sola mujer… que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad… que tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía”.

Nombrarse “Pastor” a sí mismo es otro fenómeno muy común del presente tiempo. Tomar el título de “Pastor”, o peor aún, de “Pastora”, abrir un local y presidir la congregación que va formándose, es un proceder que viola numerosos mandamientos del Espíritu Santo, conforme a todos los ejemplos y directrices reunidos en la primera parte de este estudio, según los que evangelistas están encargados de constituir a “ancianos” (pastores, obispos) “en cada iglesia”.

“Pastores independientes, pastores jóvenes, pastores solteros, pastores autonombrados”; mujeres “pastoras” que ejercen dominio sobre los hombres en abierto desacato del mandato divino que dice “…no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre” (1 Timoteo 2:12-14): ¿es cosa extraña que el panorama religioso de actualidad esté convulsionado a causa de “pastores” que abusan del poder, son avaros, codiciosos “de ganancias deshonestas” o cuya falta de moral produce grandes escándalos?

Duele en el alma y en el corazón, pero es la triste realidad. Que Dios nos ayude y tenga misericordia de todos nosotros.

UN LLAMADO A LA RESTAURACIÓN

Que Dios nos libre de los líderes, pastores, sacerdotes, ministros, y en general, de todos los “profesionales de la fe”, o “intermediarios entre Dios y los hombres”  que se auto proclaman y se levantan como mediadores y como cabeza del cuerpo.

En la Iglesia tenemos pastores, maestros, evangelistas, ancianos, etc. Siempre en plural. Todos miembros por igual con diferentes funciones, dones y talentos para la edificación de la Familia de la fe que es la Iglesia de Cristo.

De hecho, la palabra “pastor” en singular y en solitario ni siquiera aparece en el Nuevo Testamento. Ese personaje como líder, es ajeno a la Iglesia que Cristo instauró. Los católicos tienen su “cura”, y los evangélicos su “pastor”, y así, la base de la apostasía está servida…

Cristo es el Pastor y la Cabeza. Todos los hermanos somos miembros del Cuerpo. Si observamos cómo funcionan todos los miembros de nuestro cuerpo entenderemos el funcionamiento del Cuerpo de Cristo.

«Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.» 1 Timoteo 2:5

El llamado es a la restauración en las congregaciones de la organización establecida por Dios para su iglesia.

Este “llamado” se hace por amor a la verdad de Dios, y por amor a todas las almas deseosas de salvarse eternamente. Estas merecen la alimentación y el cuidado espirituales que solo proveen verdaderos “pastores”, debidamente calificados, nombrados bíblicamente y que cumplen sus deberes tal cual definidos en el Nuevo Testamento. “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea” (1 Timoteo 3:1). “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros (los pastores fieles) recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4). Este será el imperecedero premio de los buenos pastores que apacientan “la grey de Dios… cuidando de ella… voluntariamente… con ánimo pronto… siendo ejemplos de la grey”.

Dios nos bendiga con entendimiento y sabiduría.

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