Reflexiones

¿Qué hubo, carnalito?

Sin duda el título de este artículo llama la atención. Si bien, se trata de lenguaje coloquial que significa «cómo estás querido amigo», el sentido que le quiero dar es de exhortación a mi mismo y a mis hermanos cristianos que se están manteniendo en su estado carnal original, desarrollándose muy poco en espíritu.

El hombre común y corriente

Los hombres del mundo como pecadores son de la carne. Como dice la Palabra, viven en delitos y pecados, y no están regenerados espiritualmente. Son dependientes de su alma y de su cuerpo, además de creerse dueños de sí mismos.

Una persona que se comporta de manera natural para el mundo, aunque esté pecando con frecuencia, es vista como completamente normal.

El mal genio, el egoísmo, la jactancia, el orgullo, el carácter especial, el odio, la falta de perdón, etc. no son vistos en el mundo como mayormente dramáticos, si bien son causantes de malos gustos, peleas y disensiones. Sin embargo, para el creyente implican una tremenda carga espiritual, en la medida en que los esté viviendo, en sí mismo o en el entorno en  que se mueve.

Vemos que es perfectamente normal que el hombre natural sea altamente carnal, como consecuencia se podría ver como aceptable que un recién nacido de nuevo tenga actitudes carnales, heredadas de su anterior condición.

Si un nacido de nuevo continua pecando con frecuencia y vive como un hombre común y corriente es evidente que no ha abandonado su estado carnal y tal cosa no se puede ver de ninguna manera como normal.

Si continua disfrutando con el resto de los hombres de las buenas cosas de la vida, si desea mantener su status quo de vida mundana, indiferente de cuán involucrado esté en el servicio de la iglesia, cuánto estudio de la Biblia realice o cuán asiduo sea en asistir al templo, su condición sigue siendo de la carne. Tan duro como cierto.

La regeneración

Para poder aseverar que se está con Dios es preciso haber nacido de nuevo. Todos los seres humanos, por su condición caída, son hijos del diablo porque practican el pecado, lo dice claramente la Biblia.

Para nacer de nuevo se requiere el don de fe como parte de la bendición de gracia que Dios le regala al pecador a fin de que éste pueda creer en Jesucristo como Señor y salvador, haciendo de esa manera efectiva en su propia vida la muerte sustituta de cruz del Redentor. Cuando tal cosa sucede, el Espíritu Santo entra en acción regenerando el espíritu del pecador de muerte a vida.

A partir de la regeneración del espíritu del pecador, el cual estaba muerto en delitos y pecados, se dice que la persona ha muerto al pecado y ha nacido a vida nueva, es nacida de nuevo a una vida espiritual completamente nueva, ha nacido de Dios.

8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 1 Juan 3:8-10

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, Efesios 2:1

¿Cómo es el creyente carnal?

Muchos creyentes, ya sean estos nacidos de nuevo recientemente o hace un tiempo atrás, continúan  controlados por la carne, como si no hubieran sido regenerados en el espíritu.

El creyente carnal está todavía controlado por la carne, aunque no esté totalmente dominado por ella. Probablemente, algunos de estos creyentes no se darán por aludidos, incluso después de leer Gálatas 5:19-21, porque el dominio de la carne sobre ellos es tal que aun no tienen el discernimiento, que otorga el Espíritu Santo, para identificar y dominar sus concupiscencias carnales.

19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21

El creyente carnal está siendo dominado por uno o varios de estos atributos de la carne, aun no ha querido o logrado huir de todos ellos. Es menester del creyente analizar y meditar sus actos, deseos y pensamientos, comparando su estilo de vida con las obras de la carne descriptas por el apóstol Pablo en Gálatas 5.

La más destacada característica de los carnales es que siguen siendo bebés espirituales por un tiempo prolongado, incluso muchos años. Su falta de desarrollo se debe a que no están recibiendo nutrición adecuada, no se están alimentando correctamente. Imaginemos un bebé de cinco años, la verdad es que me cuesta imaginar que un bebé común y corriente no sea un niño movedizo y vivaz a la edad de cinco años.

El motivo más probable para que un nacido de nuevo permanezca carnal durante muchos años, es que no está pudiendo ser liberado del poder que en él ejerce la carne, porque no ha llegado a creer de manera definitiva que ha sido conjuntamente crucificado con Cristo, solo llegó a creer que el Hijo de Dios expió sus pecados en la cruz. No ha entendido, que el creyente debe negarse a sí mismo para que Cristo viva en él.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Galatas 2:20

Otro motivo probable para que el nuevo nacido del espíritu se mantenga carnal es que aun no puede asimilar la enseñanza espiritual. Pablo es enfático en decirles a los corintios que aun no estaban preparados.

1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3 porque aún sois carnales; …  1 Corintios 3:1-3

Además de la bendición de gracia, los corintios estaban bendecidos con toda instrucción, probablemente se trataba de una de las iglesias más instruidas de su tiempo. Por lo tanto, no es de sorprenderse que los corintios hayan estado bastante orgullosos de su conocimiento.

5 porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia;                                                            1 Corintios 1:5

Dadas tales condiciones intelectuales, estaban en condiciones de comprender cada palabra de las prédicas de Pablo, y muy probablemente salían muy recargados espiritualmente, como las personas de estos días que asisten a su congregación y salen diciendo “qué buena la prédica del pastor”.

El problema radica en que la Palabra era huésped exclusivo de su mente, porque no aplicaban nada de ella en su modo de vivir, nada se traducía en hechos cristianos.

Si no se conjunciona el conocimiento espiritual con una experiencia espiritual viva, que se traduce en pensamientos puros y hechos completamente afines a la verdad de Dios, todo queda en lindos pensamientos y buenas intenciones.

Muchos creyentes tienen conocimientos, así como los corintios, han estudiado a profundidad las Sagradas Escrituras, a tal punto que incluso pueden enseñar a otros, sin embargo, todavía no son espirituales. La mera inteligencia no es suficiente, ni siquiera un gran anhelo por conocer la verdad abastece.

A pesar de sus conocimientos la iglesia de Corinto no se ponía de acuerdo, lo cual Pablo describe como disensión.

Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 1 Corintios 1:12

Al identificarse con cualquiera que no fuese Jesucristo estaban dando una clara muestra de su naturaleza espiritual poco crecida. Incluso quienes afirmaban que eran de Cristo, eran carnales, porque la carne lleva a disensión con fatal frecuencia.

Tal actitud de espíritu no demuestra otra cosa, que se trataba de cristianos carnales. Vemos que los sectarismos no son más que resultado del poder de la carne actuando sobre los cristianos. De la misma manera, el divisionismo existente entre las tantas denominaciones no puede ser otra cosa que mera falta de madurez espiritual en sus apasionados miembros.

¿Te reconoces en el creyente carnal?

Lamentablemente, muchos están todavía controlados por la carne, como si no hubieran muerto y resucitado juntamente con Cristo. Éstos no han creído totalmente en que Cristo murió y resucitó por ellos, tampoco se han esforzado por obrar sinceramente para seguir este principio que les otorga vida nueva.

La teoría normalmente dista de la práctica, lo cual también es válido para algunos cristianos. Cuando el creyente sabe de manera, digamos, teórica, que según la obra consumada de Cristo ya ha muerto y ha sido resucitado a vida nueva, pero su práctica diaria no condice con la teoría, sigue siendo carnal. Su responsabilidad es morir a sí mismo y vivir para Jesucristo, sin embargo, continua viviendo para el yo.

Este tipo de cristiano es en definitiva “atípico” y se lo encuentra desde las épocas del cristianismo primitivo. En Corinto el apóstol Pablo se encontró también con creyentes “atípicos”, quienes no practicaban una vida cristiana plena, por estar todavía viviendo (parcialmente) en la carne, casi como hombres y mujeres comunes y corrientes.

1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?                                        1 Corintios 3:1-3

Pablo menciona claramente que no había podido hablarles a los corintios como a espirituales, a pesar de que eran convertidos, tuvo que darles su mensaje como a carnales, como a niños en Cristo Jesús, que no pueden digerir alimento sólido y solo están en condiciones de beber leche espiritual.

El apóstol comprendía a través de la sabiduría que recibía del Espíritu Santo que todavía no podía profundizar la Palabra con ellos, en la medida en que se mantuviesen en situaciones de celos, contiendas y en su falta de acuerdo.

Observemos que el apóstol divide a los cristianos en dos grupos, el grupo de los espirituales y el de los carnales. Los cristianos espirituales son los comunes y corrientes, sin embargo, los carnales son los que rompen los esquemas por estar fuera de la norma común.

Los creyentes de Corinto eran verdaderos cristianos, pero no dejaron de ser carnales para convertirse en espirituales. Es evidente que Pablo tenía el pleno convencimiento de la condición, todavía carnal, de los corintios, cuando afirma por tres veces consecutivas en el pasaje, que se trata de personas que andan en la carne.

(Existen versiones sobre los corintios que dicen que se trataba de una iglesia, que estaba actuando bajo mera fe nominal, que no contaba con fe genuina. Esto se puede desmentir a través de lo que Pablo afirma diciendo que la iglesia de Corinto había sido bendecida con la gracia.)  4 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; 1 Corintios 1:4

El crecimiento espiritual es un proceso

En contraposición al nacimiento físico, que requiere de una fecundación y un proceso de desarrollo hasta el alumbramiento; el nacimiento espiritual es inmediato y se genera a través de la renovación del espíritu, que es traído de muerte a vida.

Sin embargo, la cualidad de hombre natural no es cambiada con la misma velocidad. Es un desarrollo de adentro hacia afuera y es necesario que pase un tiempo hasta que la esencia de esta vida nueva trascienda hasta el exterior.

El niño en Cristo está tan “desvalido” como un bebé de brazos, debe ir creciendo a través de la nutrición espiritual, la cual comienza por ser leche y poco a poco se va cambiando a papilla espiritual, para terminar en alimento sólido.

En mi experiencia he podido evidenciar que la mayor parte de los creyentes recién convertidos, que he tenido el placer de conocer, desean comportarse de manera fiel y amorosa con el Señor, demostrando además gran celo por Jesucristo y su nueva condición.

El nuevo creyente sigue siendo sensual, aun se mantiene en el mundo de los sentimientos y continua todavía con muchos pensamientos que le distraen, que el cristiano espiritual en algún momento deja de tener.

Necesita tiempo para vivir experiencias relacionadas con su pecado, que le permitan conocer más y mejor sobre la voluntad del Padre, necesita pasar por el proceso de convencimiento de pecado por el cual el Espíritu Santo hace pasar a todos sus regenerados. Es preciso que reconozca como actúa la carne para saber de qué se debe alejar, contra qué debe batallar.

Por lo tanto, los cristianos que todavía son bebés espirituales, no pueden evitar, por lo general, seguir viviendo en la carne por un tiempo.

La conversión de Pablo es un ejemplo muy descriptivo de la regeneración, estuvo lleno del Espíritu Santo tanto en el momento de creer como cuando fue bautizado. Considero que Pablo no necesitó tanto tiempo para pasar de su condición carnal a su nueva condición espiritual, así mismo, cualquier creyente del presente puede dejar su condición carnal natural más rápido de lo que piensa.

17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.  18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. Hechos 9:17-18

Jesucristo elimina a través de su poder todo lo que pueda obstaculizar el control del Espíritu Santo sobre el redimido, por lo tanto, presenta un camino espiritualmente allanado para el nacido de nuevo, teniendo éste solo que decidir cuando caminar por él.

Dios, en su misericordia, no espera tener campeones espirituales de manera inmediata, pero, si pasado el tiempo no hay crecimiento visible, la situación del creyente carnal se va tornando dolorosamente penosa.

¿Hay razones para no desarrollarse espiritualmente?

Durante su visita a Corinto Pablo había tratado a la iglesia como a hombres de la carne, porque eran recién nacidos de Dios. Sin embargo, ahora que había pasado el tiempo, ya deberían estar comportándose como crecidos espirituales. La evidencia era clara, habían desperdiciado el tiempo, porque continuaban como carnales.

Quizás tuvieran la excusa de proceder de un entorno tremendamente pecaminoso, como lo era la sociedad de Corinto en los tiempos del Nuevo Testamento. Como diría Pablo, de ninguna manera, esa condición no podía ser un atenuante para su flojera espiritual, era demasiado el tiempo que habían estado viviendo con un espíritu regenerado sin salir de la carnalidad.

La pereza espiritual es un factor determinante para continuar bregando en la carne. Es doloroso y para lamentar el conocer a cristianos que no realizan ningún progreso espiritual, hasta se podría llegar a pensar que nunca han sido regenerados por el Espíritu.

Ellos mismos observan el cambio en otros hijos de Dios, que se desarrollan, crecen y demuestran una vida en santidad, que no les ha sido posible alcanzar. Aducen que se trata de personas bendecidas con mayores dosis de fe que ellos. No disciernen que se trata de convertidos que buscan con diligencia las cosas de arriba, que no están dispuestas a perder el tiempo y confrontan las cosas de la carne con mayor energía, porque anhelan inmensamente vivir para Dios.

Una razón probable para que no exista desarrollo espiritual es que el convertido no tenga un interés genuino por las cosas espirituales. Considera que con ser salvo es suficiente, piensa que Dios obrará sobre él en el momento menos pensado, para llevarle a un nivel superior de espiritualidad. Se trata de perezosos espirituales, que les cuesta sobremanera esforzarse para continuar en el camino de Jesucristo cómo Él quiere y exige.

Otra posible razón para no crecer espiritualmente de manera adecuada, es por la tibieza de quienes acompañan a los creyentes de reciente nuevo nacimiento. Les hablan del amor de Dios y de su maravillosa gracia, dándoles a entender que la obra consumada por el Redentor no requiere de mayor esfuerzo adicional, olvidando el primer mandamiento que dice que amemos a Dios con todas nuestras fuerzas. Sabemos que un ciego que guía a otro ciego no llegará muy lejos.

Un posible motivo adicional para un desarrollo espiritual lento, es el entorno en el cual se encuentra el redimido. Puede que sea parte de una congregación que no fomenta el crecimiento espiritual y que además tenga una carga de influencias de sus familiares no redimidos.

En mi experiencia son pocos los verdaderamente redimidos dentro de las familias, quiero decir que es común encontrar familias de incrédulos y/o simpatizantes de Cristo con un solo creyente genuino en su seno.

Este detalle familiar puede representar un gran freno para alejarse de la carnalidad, pues el convertido sigue participando de la vida mundana de su familia, aunque haga esfuerzos por evitar involucrase. El afán de buscar un equilibrio entre su deber cristiano y las presiones que ejercen sus queridos familiares, motivado por el amor que tiene por ellos, lo induce a no alejarse por completo de la carne.

Los incrédulos dentro de la familia son enemigos de la verdad y verán con un alto nivel de crítica lo que el creyente hace o deja de hacer, lo cual, sin lugar a dudas, lleva a dificultades y tropiezos de diverso género, que puede tener como resultado un desarrollo espiritual más lento, en la medida en que éstos ejerzan influencia negativa sobre el hijo de Dios.

¿Qué es lo que todo regenerado debería anhelar?

El creyente no debe perder el tiempo, es preciso realizar avances que sean visibles para uno mismo.

aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Efesios 5:16

El nacido de nuevo debe anhelar que el Espíritu Santo gobierne ampliamente sobre él, por lo tanto debe dar curso a que su mente, alma y corazón estén abiertos a la guía y enseñanza del Espíritu, velando constantemente por no desviarse del camino de obediencia.

Si ha entendido que puede acortar el camino para convertirse en un creyente genuinamente espiritual debe realizar todos sus esfuerzos, debe redimir el tiempo, aprovechándolo bien.

Debe entender que el estudio y aprendizaje de la revelación dada por Dios, las Sagradas Escrituras, es solo un medio para un fin, y ese fin es solo y únicamente Dios. Si ese no fuera el caso, un mayor aprendizaje solo reforzará su carnalidad y le llevará al engaño de considerarse espiritual.

Se sabe de eruditos de la Biblia que de ninguna manera son espirituales, de ahí que existe la gran posibilidad que la carnalidad pueda transformar el (supuesto) conocimiento espiritual conseguido en engaño y vanidad.

No se necesita mayor estudio o más conocimiento, se requiere de una actitud obediente, que lleve al creyente a entender la necesidad imperiosa de morir a sí mismo, para que Cristo viva en él.

Bien lo decía Pablo, aunque andemos en la carne no significa que militemos en ella. Huyamos de las cosas de la carne, para que como el apóstol podamos defender osadamente y de manera firme nuestra posición de espirituales.

2 ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne. 3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 2 Corintios 10:2-4

ORACIÓN:

Padre Santo y Bendito regálanos discernimiento para entender que también está en nuestras manos el crecer espiritualmente con diligencia. Danos sabiduría para tomar las decisiones correctas en todo momento. No permitas que nos desviemos de tu camino de obediencia. Líbranos de los enemigos espirituales que nos llevan a retrasar nuestro crecimiento en espíritu. Ten misericordia de quienes estamos estancados en la carnalidad, líbranos de mal, bendícenos siempre con tu maravillosa gracia. Amén.

Alex Granier

Referencia:

“El Hombre Espiritual” por Watchman Nee

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