Biblia, Escudriñando las escrituras

¿Cuál es el Nivel de Nuestro Aguante en las Tentaciones?

¿Recibiremos Solo lo que Podamos Soportar?

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:13 RVR1960

ANALIZANDO LOS ERRORES

Este es un versículo conocidísimo, que lamentablemente ha sido mal utilizado y aplicado en muchísimas ocasiones por creyentes que lo han leído fuera de la luz de las Escrituras.

Se ha interpretado erróneamente, diciendo que cuando el sufrimiento se torna insoportable y ya no se ve sino solo oscuridad, Dios viene como un carro bombero, llega y extingue el incendio. Cuando el dolor es insoportable, Dios se manifiesta quitándolo.

Muchas personas suelen aseverar que tal o cual situación sería inaguantable para ellas, eso está ligado al aspecto emocional que determina lo que para ellas es en demasía cruento y por tanto sumamente difícil de soportar. Se podría tratar de la muerte o enfermedad de un ser querido o de la pérdida de bienes materiales muy atesorados.

Esta situación y la mala interpretación del versículo podría llevarles a pensar que Dios jamás permitiría que ellas pasen por algo semejante, porque no lo podrían resistir.

¿Quién sabe cuál es el límite del sufrimiento que puede aguantar? Creo que la respuesta contundente es: ¡NADIE!!!

Por otra parte muchos han caído en el error de que Dios les da la fuerza para soportar más que a otros, eso debido a su confianza en Él y a sus devotas oraciones. Observamos que se trata de una situación de manifiesta falta de humildad, el error lleva a un falso orgullo muy perjudicial para el cristiano.

PROFUNDIZANDO EN EL CONTEXTO

Desconozco al autor del famoso dicho cristiano que «un texto fuera de contexto es pretexto», que cae como anillo al dedo para este análisis. Por lo visto es imprescindible interpretar todo versículo de la Palabra a la luz de su contexto.

El apóstol Pablo antes de llegar al famoso versículo 13 de 1 Corintios 10 hace una relación histórica sobre el pueblo israelita. Les recuerda a los corintios que todos los israelitas que participaron del éxodo fueron bendecidos por igual, todos estuvieron bajo la nube de Dios, todos pasaron el Mar Rojo sin mojarse los pies y todos fueron alimentados espiritualmente de la misma manera (versículos 1 al 4).

A pesar de tanta bendición generalizada para todo el pueblo hebreo, Dios no se agradó de la mayoría de ellos porque prefirieron seguir las tentaciones, cayendo en toda forma de pecado, rechazando el pacto hecho por Dios, que Él cumplía fielmente (versículo 5). Todos los que salieron de Egipto tuvieron que terminar muriendo en el desierto antes que la nueva generación pueda pisar la tierra prometida.

El detalle de lo sucedido es un ejemplo para que las generaciones posteriores puedan aprender del error de los antepasados. Ellos codiciaron cosas malas y sufrieron las consecuencias, que nos sirva de ejemplo para que nosotros no codiciemos lo malo.

Los corintios, al igual que muchas iglesias de nuestros días, estaban conviviendo con el pecado. De ahí la reprensión de Pablo al decirles que no actuarán como  los israelitas del Antiguo Testamento. Puntualmente se refirió a la idolatría, la fornicación, el pecado de querer tentar a Dios y las murmuraciones. Cada una de estas transgresiones tuvo un formidable castigo por parte de Dios, veintitrés mil perecieron en un día por fornicadores, otros muchos murieron por picaduras de serpientes que Dios les envió y así sucesivamente Dios fue castigando todas las ofensas en su contra (versículos 7 al 10).

Nos encontramos frente a una situación sumamente ejemplificadora por parte de Dios, a fin de que no volvamos a caer en las mismas tentaciones, cuyo efecto fue la muerte. Basados en este fuerte ejemplo debemos afrontar la tentación de otra manera.

En el mundo se suele decir que es importante aprender de los errores pasados, se refiere a los propios errores cometidos que debemos evitar volver a cometer. En este caso Pablo está diciendo que aprendamos de la historia, cuidado lleguemos a cometer los mismos errores de los antiguos.

Recuerdo a mi hijo cuando le advertía puntualmente sobre no equivocarse en algo, su respuesta era un tanto altiva al expresar que ya había comprendido perfectamente mi advertencia, sin embargo no tardaba en salir a la luz que se había equivocado. Cuán duro es el proceso de aprendizaje para el hombre natural.

Por lo tanto no es casual que Pablo expresara lo dicho en el versículo 12: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” Una advertencia poderosa para aquel que piensa que está firme ante el pecado en sus propias fuerzas.

Quien piensa que esa es la forma correcta de llevar adelante su devoción y obediencia, está tremendamente equivocado, porque es imposible salir triunfante de la batalla contra el pecado sin la participación activa de Dios.

Es probable que durante un tiempo el hombre pueda sostenerse contra el pecado bajo sus propias fuerzas, pero su corazón sucumbirá a la tentación tarde o temprano.

Ahora podemos entender a lo que Pablo se refería cuando usaba el término tentación dentro de este contexto.

DESMENUZANDO EL VERSÍCULO

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana;» implica que la tentación por la que estaban pasando los corintios no era específica de ellos, no era una tentación extraordinaria y fuera de lo común, se encontraba dentro de la esfera humana, por lo tanto podía recaer sobre cualquiera.

La idolatría se da con mayor o menor fuerza en todos, por lo tanto es común a todos. No se trataba de un ataque completamente nuevo, que era totalmente desconocido y que sorprendía a todos por su devastadora eficacia. La tentación de alejarse de Dios siguiendo lo que suele seducir, como ser los bienes materiales o el dinero, unos ídolos muy sutiles y poderosos, es una lucha de todos los días.

«…pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir,» el versículo continúa hablando de la fidelidad de Dios, es decir que Él jamás incumple sus promesas. El creyente ha pasado de muerte a vida, ha nacido de nuevo por el poder del Espíritu Santo, que de estar muerto en delitos y pecados, le ha llevado a vida nueva, de ser esclavo del pecado ha pasado a ser siervo de Jesucristo.

Concluimos que a través de lo fiel que es Dios, hemos dejado de ser esclavos del pecado y por tanto ya no debemos rendirle pleitesía, nuestro nuevo señor es el Señor Jesucristo que nos da el poder de luchar contra la tentación del pecado y resistirla. El poder no es de nosotros, es de Cristo Jesús que venció al pecado en la cruz del calvario. Ese poder y fidelidad divinos son los que nos permiten resistir y rechazar de manera contundente a la tentación del pecado; todo lo que necesitamos para soportar la tentación, Dios nos lo pone a nuestro alcance.

«…sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” Dios se caracteriza por dar siempre una salida satisfactoria. Abraham que no confió lo suficiente en Dios, tuvo una salida, Moisés después de asesinar al egipcio, tuvo una salida, David después de adulterar con Betsabé, tuvo una salida. La gran salida nos la dio Jesús muriendo en la cruz. El Padre celestial nos provee la salida del Espíritu Santo, quien nos convence de pecado y ante todo nos regenera a vida nueva, permitiéndonos vivir en santidad.

Si todo eso no es una gran salida para soportar la tentación del pecado, estaríamos aceptando que Jesucristo no es suficiente. Comprender la suficiencia de Jesucristo para nosotros es imprescindible a fin de entender que no necesitamos nada ni nadie más que Él para nuestra vida cristiana.

EN RESUMIDAS CUENTAS

Seremos tentados más de lo que en nuestra naturaleza podamos soportar, pues nuestras fuerzas no serán suficientes para afrontar la tentación del pecado. Sin embargo, no seremos tentados más allá del límite de la fidelidad de Dios. Él es perfectamente fiel, por tanto cumplirá con todas sus promesas de manera perfecta, lo que no sabemos es cuándo las cumplirá porque todo se hace en sus tiempos y no en los nuestros.

En el ínterin estemos completamente seguros que el Señor nos dará todo lo necesario para enfrentar la tentación, por lo tanto si caemos no es porque no lo pudimos soportar, sino que no estuvimos lo suficientemente firmes en Él, en tanto que buscábamos satisfacer nuestras inclinaciones mundanas y/o carnales.

ORACIÓN

Padre Santo y Bendito otórganos la gracia de vivir atentos a tu Palabra para no caer, cuando la tentación venga, permite que estemos alerta y no nos dejemos llevar por nuestra carne, que podamos tener tus pensamientos al momento de decirle «no» al pecado. Permítenos obrar en tu poder y que podamos confiar en tu fidelidad antes que en nuestras propias fuerzas. Amén.

Alex Granier

Ref.:

Wayne Grudem: Teología Sistemática

Justin Burkholder: Textos Fuera de Contexto

 

 

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